PERSONA. PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA

El tema que nos va a ocupar durante este post es ver algunas consideraciones útiles para situar la relación psicoterapéutica dentro de un marco antropológico amplio, que permita comprender algunas de las fortalezas y de las limitaciones que acompaña a la persona en su proceso vital. 

Los elementos básicos de la Psicoterapia no son fruto de elucubraciones teóricas ingeniosas, ni el resultado de laboriosas investigaciones de laboratorio. La estructura profunda de la relación psicoterapéutica está enraizada en las entrañas mismas de la condición humana, que nos ofrece unas pistas muy útiles para el desarrollo armónico de las capacidades humanas del hombre y de la mujer, tanto a nivel personal como relacional. Sobre esta base deben construirse otras estrategias más complejas y elaboradas que respondan muy específicamente a las necesidades más acuciantes del demandante de ayuda.

CONCEPTO INTEGRAL DE PERSONA

En toda construcción teórica que quiera explicar los comportamientos humanos siempre subyace un concepto de persona que sirve de fundamento a todo el entramado conceptual. La Psicoterapia puede establecerse en contextos muy diferentes y pueden utilizarse conceptos y estrategias que difieren mucho entre sí, pero siempre estará presente, de algún modo, el concepto de persona que posee el terapeuta.

Tal vez, lo primero que podemos decir sobre la persona es que es un «ser misterioso» que no se deja circunscribir a los límites de cualquier definición que podamos dar de ella. Así, la persona es estudiada por numerosas ciencias, como la medicina, la filosofía, la biología, la antropología, la historia, el derecho, la psicología… pero ninguna de ellas logra agotar su contenido. Cada una de estas ciencias elabora un concepto de persona de acuerdo a su campo específico de observación y fácilmente puede caer en la tentación de hacer afirmaciones generales y absolutas, olvidando que sólo ha estudiado a la persona desde una perspectiva muy concreta y limitada.

De hecho, si se consideran las aportaciones que hace cada ciencia acerca de la persona, no sólo se recogen resultados muy diferentes sino contradictorios entre sí. Estas contradicciones son inevitables si se interpretan las aportaciones de las diferentes ciencias en términos disyuntivos: «la persona es esto…., luego no puede ser lo otro». Para elaborar un concepto más rico y que responda mejor a la complejidad del tema de estudio es necesario trabajar, más bien, con un esquema conjuntico que permita integrar las diferentes aportaciones de las ciencias en una visión total de la persona: «la persona es esto, y también lo otro, y lo de más allá».

Es necesario que se integren los conocimientos procedentes de distintas fuentes, formando un conjunto armónico y ponderado. Sólo de esta forma se pueden evitar los reduccionismos (biologicismo, psicologismo, sociologismo, espiritualismo…) que empobrecen la visión de la persona y que resultan tan contraproducentes en su comprensión.

DIMENSIONES BÁSICAS DE LA PERSONA

Las principales características de la persona se pueden agrupar en torno a cuatro dimensiones básicas, cada una de las cuales tiene sus  propias peculiaridades y un funcionamiento autónomo, aunque todas están integradas en un conjunto en el que influyen y por el que son influidas.

  • Dimensión biológica

Incluye las funciones de la vida orgánica de la persona como ser vivo. Tiene escasa plasticidad en sus procesos y se regula por normas muy fijas y estables, comunes a muchos otros seres vivos.

  • Dimensión cognitiva

Estudia la dimensión de la persona en cuanto ser que piensa. También es compartida con otros seres vivos, aunque la complejidad del conocimiento humano supera cualitativamente el de cualquier otro animal. Los fenómenos psíquicos de esta dimensión no son en sí mismos observables y sólo pueden estudiarse a través de sus manifestaciones externas y de nuestras proyecciones.

  • Dimensión afectivo-relacional

La persona es un ser esencialmente afectivo-relacional. Esta dimensión explica la capacidad que tiene para establecer encuentros con sus semejantes, en cuyo contexto florecen los más diversos sentimientos. El indicador más confiable de madurez y de equilibrio de una persona se manifiesta, principalmente, por la calidad de las relaciones interpersonales que es capaz de establecer.

  • Dimensión noética o espiritual

Representa la dimensión más noble y trascendente de la persona y la define en su núcleo más profundo. Sus manifestaciones principales son los valores superiores: la libertad, la responsabilidad personal, el amor, el sentido existencial, la autotrascendencia…

Un ejemplo de cómo interactúan dichas dimensiones: «María ha perdido recientemente a su hijo mayor en un accidente de tráfico. Desde que esto aconteció, repite muchas veces que ha perdido las ganas de vivir y que su vida ya no tiene sentido (dimensión noética); se siente sumida en una depresión profunda (dimensión psicológica); rehúye el trato con la gente e incluso con sus amigos (dimensión afectivo-relacional); ha perdido todo apetito sexual con su marido, sufre fuertes alteraciones en el sueño y una pérdida total de apetito (dimensión biológica).»

Como puede verse, las dimensiones forman una estructura sistémica de modo que, cuando una dimensión funciona  positiva o negativamente, influye en el mismo sentido en el funcionamiento de las otras dimensiones.

LA PERSONA ES UN SER NECESITADO

La persona es un ser esencialmente necesitado. Su situación de precariedad y menesterosidad no es exclusiva de una edad concreta o de alguna época histórica determinada, sino que es algo constitutivo de la propia persona.

El elenco de las necesidades humanas es muy amplio, dado que la persona es un ser sumamente complejo. Clayton Alderfer (1972) elaboró una clasificación de las necesidades humanas, conocido como ERG, con la preocupación de adecuar la pirámide de las necesidades de Maslow a las leyes del comportamiento humano. Distingue tres grupos de necesidades básicas:

  • Necesidades de existencia (Existenceneeds)

Estas necesidades representan las exigencias elementales que tiene la persona para poder sobrevivir y para mantener la existencia humana. En el lenguaje coloquial las llamamos necesidades materiales: comida, bebida, protección, cobijo, sueño, descanso. Viene a corresponder con las necesidades fisiológicas y de seguridad de Maslow

  • Necesidades de relación (Relatedneeds)

Este grupo expresa las necesidades sociales de la persona para que su interacción con los demás sea satisfactoria: aceptación, afecto, integración en el grupo, cuidado, reconocimiento social…

  • Necesidades de crecimiento (Growthneeds)

Expresan el deseo íntimo de la persona de alcanzar el desarrollo de los valores y cualidades superiores de la persona.

Un comentario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s